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Noticias de El Salvador - ContraPunto

Diciembre 20 / 2014

El día del libro y su breve historia

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Por Kerin Díaz (*)

Un viejo amigo que ha acompañado a la humanidad 

Cada 23 de abril, desde hace 13 años, se celebra en diversos pueblos del mundo el merecido  y honroso “Día del Libro y del Derecho de Autor”. Y hablar del libro es remontarnos a la historia misma del ser humano en la necesidad, búsqueda y liberación por comunicarse en los diferentes soportes en los que ha venido mutando el libro hasta el día de hoy, en él, el ser humano expresa sus sentimientos, pensamientos y observaciones de la realidad, del mundo objetivo y subjetivo.

 

Pero usted lector, querrá saber cómo y porqué precisamente se eligió esta fecha para conmemorar a este gran amigo llamado libro. Fue una iniciativa realizada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en la conferencia número 28, en donde se acordó celebrar y homenajear al libro en una fecha histórica para las letras universales; pues un día 23 de abril de 1616 fallecía el más celebre escritor de la literatura inglesa: William Shakespeare, el laureado escritor español Miguel de Cervantes y el no menos ponderado escritor latinoamericano Garcilaso de la Vega, El Inca. La muerte de estos tres insignes personajes forma, más que una casualidad, todo un hito en la literatura mundial. Es por tal razón el homenaje al libro y a sus autores en la mencionada fecha.

 

Como he mencionado antes, hablar del libro es remontarnos a los orígenes de la humanidad, pues el libro ha venido evolucionando en diversas e impensables maneras. A grandes pinceladas y escuetamente les menciono la historia del libro en cinco etapas.

 

Primera etapa:

Gran parte de la historia y evolución de nuestros antepasados la sabemos mediante la escritura que ellos hacían en objetos megalíticos como las piedras, en donde expresaban sus temores, sus sentimientos, sus pensamientos, sus cultos y reverencias a deidades humanas y divinas (como ejemplo menciono el célebre Código de Hammurabi, estela del siglo XVIII a. de C.). Estos dotes de ingenio y desarrollo intelectual del hombre primitivo claramente las podemos observar en las cuevas o cavernas, que era el lugar en que habitaban; dichas cavernas eran toda una galería de arte prehistórico, pues tallaban sobretodo animales como ciervos, bisontes, íbices, uros, caballos, etc. Estas representaciones artísticas se les conocen como pinturas rupestres y forma parte de la protohistoria del arte.

 

Más adelante, con la invención de la escritura, surgen los materiales escriptóreos primitivos;  estos objetos escriptóreos o soportes de la escritura se dividían en arqueológicos (objetos duros como la piedra, la arcilla, el mármol y los metales, específicamente el oro y plomo) y paleográficos (objetos blandos como las hojas de los árboles, de donde se deriva “folium” “folio”, de la corteza, de donde se deriva “libro”, en griego “byblos” y en latín “liber”, el papiro, el pergamino, el papel y materiales sintéticos como el plástico).

 

Las formas más remotas y antiguas que se conocen como libro son las tablillas; las cuales consistían en pequeñas placas de arcilla, madera, marfil, oro u otra materia que servían de soporte a la escritura (dicha escritura se le llamaba cuneiforme, de “cuña”, por el tipo de instrumento puntiagudo que se usaba para escribir). Se usaron en regiones antiguas como Asiria, Mesopotamia, Babilonia, China, Egipto, Asia Menor, Grecia y Roma. Las tablillas más antiguas encontradas se remontan a fines del milenio IV a. de C. y llegan hasta los inicios de nuestra era.

 

Segunda etapa:

Esta segunda etapa del libro corresponde al rollo (del latín “rotulus”) o volumen (del latín “volveré”, arrollar). Se le llamaba así porque el papiro o el pergamino de que estaba hecho se envolvía en torno a una varilla cilíndrica de madera o metal en cuyos extremos podían llevar un adorno de hueso o madera. Surgió aproximadamente anterior al 2400 a. de C. y eran elaborados de papiro hasta el siglo I d. de C. De este primer siglo en adelante se comenzó a elaborar con pergamino (el pergamino es una piel de res, comúnmente de cabra, oveja, vaca, carnero y ternera, de la que se obtenía la vitela, una piel muy fina y flexible). Se han encontrado rollos papiráceos en las tumbas del antiguo Egipto; estos rollos eran textos sagrados que contenían plegarias para proteger las almas de los difuntos. Es así como surge el Libro de los muertos, conocido desde el milenio II a. de C.

 

Tercera etapa:

En este período la forma histórica del libro es el códice. Es una derivación directa de las tablillas de madera usadas por los romanos. Esta imitación de las tablillas, mas el uso del pergamino se le llamó libro cuadrado, en latín era “liber quadratus”. La producción de códices se realizaba sobretodo en los monasterios cristianos; contenían miniaturas, texto distribuido en dos columnas, ilustraciones, iluminaciones. Se dejó de producir códices hasta el siglo XV, sustituidos por una nueva invención.

 

Cuarta etapa:

Ya para el siglo XII el pergamino se había vuelto escaso. Fueron los árabes los que comenzaron a introducir el papel a Europa (China había inventado el papel dos siglos a. de C. Pero los fabricantes chinos cayeron prisioneros hacia el s. VIII d. de C. Y es así como los árabes introdujeron el papel a Europa). Es en este contexto que se crea la imprenta. Es el turno del libro impreso. Primero fue la imprenta xilográfica, que era una gran plancha de madera en la cual se imprimían las letras y/o figuras. Al libro impreso en xilografía se le conocía como libro bloque por imprimirse con un bloque de madera. Esta técnica ya era común en China pero en Europa se inició allá por el siglo XV, siendo el primer libro xilográfico la Biblia pauperum o Biblia de los pobres, en 1430. Años más tarde surge la invención de la imprenta europea, que se le atribuye a Johann Gutenberg. Con la imprenta se facilita la impresión inaudita de libros en los centros religiosos y en especial en las universidades europeas (éstas surgen en el siglo XIII). Se imprimieron libros religiosos y libros de pensadores y escritores griegos, egipcios, chinos, entre otros. Desde esta época de la historia se da en gran escala el comercio del libro, tecnificándose cada vez más a lo largo de los siglos.

 

 

Quinta etapa:

Ya para el siglo XX y con el surgimiento de la computadora se facilita la autoedición de libros por medio de los procesadores de texto, siendo de una manera fácil y rápida su impresión. Luego aparece el libro electrónico que es un texto informatizado en un soporte informático para ser solo leído o bien leído y oído en una pantalla. Hoy en día, con el “boom” de la Internet se pueden encontrar y copiar libros de todo género, diccionarios, enciclopedias de historia, de arte, de materias de estudio, etc.

 

Hoy en plena era digital del siglo XXI resulta fácil, rápido y sencillo encontrar libros de toda índole. Pero aún con todo esto, el libro impreso en papel no puede ni debe quedar relegado por el libro electrónico; más bien, se trata de alternar y promover la lectura electrónica como un medio didáctico y pedagógico para el desarrollo y el aprendizaje del ser humano, utilizando también el libro en papel para la docencia e investigación técnica científica aportando conocimientos y cualificando las distintas áreas y disciplinas del arte y la ciencia.

 

 

Fuentes bibliográficas:

·        Martínez de Sousa, José (1999): Pequeña historia del libro. 3ª ed. Ediciones Trea. España ISBN 84-95178-50-8

·        Dahl, Svend (1987): Historia del libro. 3ª ed. Alianza Editorial. Madrid, España.

ISBN 84-206-2336-9

·        UNESCO. http://portal.unesco.org/culture/es/ev.php

 

(*) Kerin Díaz , bibliotecario de la Universidad Luterana Salvadoreña, ULS.

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