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Noticias de El Salvador - ContraPunto

Diciembre 20 / 2014

Paridad cambiaria, salarios y el poder adquisitivo de los hogares salvadoreños

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Por Oscar Cabrera (*)
La dolarización trastocó el poder adquisitivo de los salvadoreños al equiparar los salarios con el tipo de cambio del mercado

SAN SALVADOR-La dolarización plena ocurrida en 2001, incidió sobre el poder de compra de los hogares salvadoreños desde dos vías: La primera, entendida como salarios en términos reales (salarios nominales ajustados por la inflación) y, la segunda, por emplear como equivalente general al tipo de cambio de mercado y no el tipo de cambio de la paridad de poder adquisitivo

El salario real (W/P) de los trabajadores antes de la dolarización se puede interpretar como la ratio de salarios en colones (W) dividida por el precio de los bienes no comercializables en colones (BNC) y  comercializables internacionalmente (BC). Ambos precios se definen como nivel general de precios (P) y, además, los BC dependen del tipo de cambio de mercado (colones/US $), significa que éstos, son afectados por las fluctuaciones en el tipo de cambio de mercado y terminan afectando el salario real.

Cuando se dolarizó, se asumió un tipo de cambio de 8.75 colones por dólar bajo el supuesto que el tipo de cambio incide en todos los precios de los bienes comercializables y no comercializables. Una especie de inflación perfectamente anticipada y sin cambios en los precios relativos, por lo que el salario real no cambiaría. Sin embargo, la realidad no es así, y variaciones en el tipo de cambio impactan primero y más directamente a los bienes comercializables internacionalmente y a los salarios de los trabajadores de bienes comercializables que a los salarios de los servicios por no estar expuestos a la competencia externa (Cabrera, 2006).

En un mundo sin fricciones como el razonado hasta ahora, los salarios reales deberían de cambiar sólo por cambios en la productividad relativa ó gustos y preferencias. La realidad económica es diametralmente opuesta, cambios en la inflación, tipo de cambio y los precios relativos afectan el salario de los trabajadores. La dolarización pudo haber implicado cambios importantes en los precios relativos lo que pudo afectar los salarios reales de los trabajadores.

En la segunda vía, los tipos de cambio nominales o de mercado no representan toda la producción de bienes y servicios de la economía salvadoreña mucho menos se podía escoger como un equivalente general de los salarios en El Salvador, de ahí que el mecanismo de conversión de colones a dólares debió ser el tipo de cambio de la paridad de poder de compra como indicador del tipo de cambio de largo plazo.

Los salarios se expresan en  unidades monetarias de cada país, por ejemplo: colones, quetzales, lempiras, etc. Cuando se hacen comparaciones de salarios entre países, se emplea una moneda común que, usualmente es el dólar de los Estados Unidos de América.  Este procedimiento implica suponer que cada mercancía tiene el mismo precio en dólares en todos los países objeto de comparación y todas las mercancías son sujetas al comercio internacional.

En la práctica, el tipo de cambio de mercado sólo sirve para los bienes comercializables en los mercados internacionales. En los países en desarrollo existen un conjunto de bienes y servicios que no son sujetos al intercambio comercial externo, por tanto, convertir los salarios de colones a dólares mediante el tipo de cambio de mercado no constituye una medida adecuada para estimar el poder adquisitivo. El tipo de cambio de la paridad de poder adquisitivo o PPA, resuelve este problema, porque transforma la moneda de un país a la de otro, homogeneizando la capacidad de compra de la misma cantidad de bienes y servicios.

Par ejemplo, en diciembre de 2000, una libra de carne molida valía en El Salvador 11.4 colones y en USA valía US $1.98. Es decir, que con un dólar noventa y ocho centavos se adquiría en USA lo mismo que en El Salvador con once colones cuarenta centavos. El tipo de cambio de la paridad de poder de compra o adquisitivo (PPA) sería de 1.98/11.4 equivalente a 0.17 centavos de dólar americanos por cada colón. Este tipo de cambio era mayor al vigente en el mercado cambiario (0.11 centavos de dólar por cada colón) por lo que un libra de carne es más cara en Estados Unidos que en el país.

En diciembre de 2000, el tipo de cambio nominal era 8.75 colones por dólar u once centavos de dólar por cada colón. Mientras el tipo de cambio de la paridad de poder adquisitivo era 3.97 colones por dólares (ó US $0.25) (Summer, Heston y Aten, 2006). Cuando se dio la sustitución de colones por dólares en enero de 2001, los salarios de los trabajadores y las trabajadoras se  convirtieron a una tasa de 8.75 por dólar. En ese proceso no se evaluó si el tipo de cambio de mercado mantendría el mismo poder de compra para adquirir la misma cantidad de bienes y servicios en términos de una canasta homogénea a escala internacional.

José Rivas ganaba 875 colones el 31 de diciembre de 2000 y amaneció el  primero de enero de 2001 con el equivalente a US $100. La pregunta era: ¿sí los US $100 de José mantenían el mismo poder de compra?. Significaba que, sí al salario de José Rivas se hubiese aplicado el tipo de cambio de la paridad de poder de compra para transformar el salario nominal a dólares, hubiera sido de US $ 220.40 en lugar de los US $100.

Conforme pasaban los meses, el hogar de José Rivas, empezó a evaluar que su poder de compra de bienes y servicios se había mermado. Se aducía que la causa era el redondeo que se dio en el valor de los productos hacia arriba, pero existían otros inconveniente mayores: los procesos inflacionistas de la producción de servicios en el país que no están expuestos a la competencia internacional  y  la conversión de los salarios mediante el tipo de cambio de mercado y no mediante un tipo de cambio de largo plazo.

Cabrera (2002) develó  la sub-estimación del tipo nominal tradicional como indicador representativo de la capacidad adquisitiva de una mercancía estándar común al no incorporar dentro de su formación de precios los bienes y servicios no comercializables producidos y consumidos en el mercado doméstico, tales como la infraestructura y muchos servicios. Por otro lado, para estimar la producción de bienes y servicios de una economía no era solo dividir entre el tipo de cambio nominal sino homogeneizar el PIB en moneda común empleando el tipo de cambio de la paridad de poder de compra. 

Por otra parte, la existencia de diferentes canastas de bienes en unidades físicas heterogéneas plantea dudas a la fiabilidad de las comparaciones internacionales; La homogeneización mediante el tipo de cambio no resuelve la heterogeneidad de las canastas de producción y las diferentes calidades en los países. La conversión del PIB a dólares americanos subestima la producción real de los países y los tipos de cambio no fluctúan en torno  al precio medio “correcto”, es decir, la Paridad de Poder de Compra o Purchasing Power Parity.

En suma, la dos vías revisadas apuntan a que ha existido una relación muy intensa entre paridad cambiaria, salarios y el poder adquisitivo de los hogares salvadoreños antes y después de la dolarización. 

 

(*)Economista y colaborador de ContraPunto

Bibliografía Citada

Cabrera Melgar, Oscar Ovidio (2002): “Cómo se calcula la paridad de poder de compra y una aplicación práctica a las fuentes del crecimiento de la economía salvadoreña” Boletín Económico Banco Central de Reserva de El Salvador, año 15 No. 152, Septiembre-Octubre., pp. 3-11.

Cabrera Melgar, Oscar Ovidio (2006): “Competitividad internacional e inflación dual: ¿Diferenciales de productividad o rigidices institucionales?” Debates Serie de investigación, No. 2, FLACSO El Salvador, Febrero 2006.

Carrera, José  Eduardo (2007): “Tipo de cambio real de equilibrio como variable no observable” en Sánchez, Cuadro, Fernando, Torres, J., L., Fuentes, R. Carrera, J. y Teixeira da Silva Filho, T.) : Estimación y uso de variables no observables en la región. Centro de Estudios Monetarios (CEMLA). Primera Edición.

Heston, A., Summers, R. Aten, B. (2006): Penn World Table Version 6.2, Center for International Comparisons of Production, Income and Prices at the University of Pennsylvania, September 2006.

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