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Noticias de El Salvador - ContraPunto

Diciembre 22 / 2014

La política cultural salvadoreña como responsabilidad del colectivo social

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Por Ismael García C.

El Grupo de Actuación Teatral de Occidente (GATO), durante treinta y cinco años ha vivido diferentes etapas de la realidad como individuos y como agrupación dedicada al arte y la cultura. En ese proceso ha ido aprendiendo que se cuenta con más recursos para comprender la realidad, la coherencia de los hechos, a medida que se adquiere más experiencia. No tener suficiente información lleva a generalizar el discurso o a volverlo abstracto, peor aún si nos limitamos a superficiales interpretaciones de la coyuntura política y de los protagonistas coyunturales, sin trascender el recuento de debilidades, en especial las ajenas. La realidad es muy compleja y se perfila de diferentes maneras de un país a otro, de una región a otra, de una época a otra, por eso  generalizar sin suficiente fundamento lleva a sofismas. Ante los hechos sociales se debe evitar caer en la desinformación subyugante, en los sesgos, en el subjetivismo, en lo fantástico, en las idealizaciones. La formación ideológica política y la disciplina, deben permitirnos filtrar los desvíos del eclecticismo y los dogmas del revisionismo, hay que ser objetivos.

Quienes cultivan la cultura y el arte, no deben ser tomados a la ligera por quienes en un afán de tipificación inmediata, se dediquen a clasificar arbitrariamente a quienes les plazca para simplificar su visión de la realidad. Cada esfuerzo gubernamental y cada asociación artística y cultural ha tenido y tiene alguna cuota de aciertos y desaciertos, lo fundamental capitalizar lo bueno y cualificarlo aún más, de cara a las necesidades del desarrollo humano de la sociedad concreta en que vivimos, dentro de las reglas del juego que prevalecen y que nos vemos obligados a perfeccionar con miras a la utopía de una sociedad más justa y equitativa. 

La cultura salvadoreña debe trascender los intereses personales a través de la praxis colectiva de sus autores y portadores, para seguir el camino del cambio que, desde nuestro quehacer, está plasmada en las políticas culturales. La estrategia a seguir es programática, contra toda desviación ideológica, económica o política. Los esfuerzos que realizan todas las personas que investigan, promueven, escriben, danzan, pintan, musicalizan, dramatizan, etc. en esa multiplicidad de formas que asume el arte y la cultura y el proceso de crearla, impulsarla, conservarla, etc., son loables y deben ser reconocidos y aprovechados por todo el conglomerado social. Pero no se trata de endiosar a unos ni de menospreciar a otros. Nadie tiene privativamente la posesión de todas las respuestas, de todas las propuestas, ni de todas las manifestaciones o expresiones desde y ante la realidad. La patria salvadoreña como nueva nación no será posible sin inclusión, sin el concurso consensuado de sus integrantes. Es importante la unidad de todos en la diversidad. No hay que ser sectarios.

Aunque las condiciones no sean óptimas, luchamos contra carestías, pero estamos pletóricos de vocación, de convicción, de solidaridad, de espíritu cooperativo, de autogestión y de respaldo popular. GATO sigue haciendo cultura con el entusiasmo de siempre. Los trabajadores del arte y la cultura, mujeres y hombres, jóvenes o mayores, profesionales y aficionados, funcionarios y subalternos, empleados o desempleados, oficiales o privados debemos estar unidos, asumiendo la cuota de participación social y gobernabilidad que nos corresponde, enfrentando los acontecimientos con tanta o más energía que antes y con más brillantez, sin olvidar que el pueblo unido jamás será vencido.

MEd. Jorge Ismael García Corleto y demás integrantes del GATO
Santa Ana, 24 de septiembre de 2009

 

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