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Noticias de El Salvador - ContraPunto

Agosto 21 / 2014

Mujeres: tabú, juguetes y placer

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Conocerse, tocarse, masturbarse y tener juguetes eróticos no es solo cosa de hombres; también las mujeres tienen derecho a ese placer  

Por Gloria Morán

SAN SALVADOR – Curiosidad, risas y nerviosismo son los ingredientes principales de un grupo de mujeres que decidieron pasar una tarde juntas en alguna casa; cualquiera pensaría que es una reunión normal de pláticas, sodas, cervezas y boquitas, pero ésta tiene algo peculiar: demostraciones de juguetes eróticos para mujeres.

El muestrario contiene desde velas, aceites, cremas afrodisíacas, consoladores y vibradores hasta los lineamientos y ejemplos de cómo usar cada cosa.

Tocarse, conocerse y extasiarse de placer es un tema que no muchas mujeres lo hablan y lo buscan. Hablar de juguetes eróticos, y sobre todo para uso femenino, es un tema tabú en una sociedad como la salvadoreña, en la que se ha educado a la mujer solo para complacer sexualmente al hombre.

Incluso en el país se avala más la masturbación de un hombre y que éste busque experimentar con otras mujeres o nuevas cosas para cumplir sus fantasías sexuales. Pero si una mujer es quien lo hace, ¡Dios nos guarde! La tildarán de inmoral, prostituta, sinvergüenza; de todos los calificativos que la denigran y la hacen ver como lo peor de la sociedad.

“Pocos concebimos el hecho de que una mujer se toque y se introduzca un pene de plástico que se mueve por baterías en su vagina y hagan a un lado uno de carne. Quizá nos da miedo que nos vayan a dejar o algo así”, dijo Roberto Méndez, un ingeniero de 35 años, quien aseguró que si su esposa le pidiera experimentar los juguetes eróticos le diría que no, que “para eso estoy yo”.

Otros en cambio, como Orlando Zelaya, de 23 años de edad, piensan que el uso de los productos estimularía su apetito sexual y le ayudaría a conocer más a su pareja. Milton Ayala, un contador de 32 años, asegura que lo permitiría para que su mujer se conozca y después lo eduque para complacerla.

Lo curioso es que  ninguno de los hombres entrevistados piensan solo en el placer sexual de la mujer, sino que siempre se incluyen ellos como beneficiados.

Romper con un tabú

Dos mujeres han osado en romper con la rutina de la sociedad conservadora. Jacqueline y Charon hacen “tupper sex”, es decir, se encargan de promocionar artículos eróticos de uso femenino en las casas de quienes quieran conocer más de estos productos. Una llamada basta para organizar el encuentro.

Charon es de nacionalidad española y Jacqueline es salvadoreña y ambas son las creadoras de Consiéntete. Explican que decidieron llamarle así porque “queremos que se entienda el concepto de que lo que buscamos es que la mujer se conozca, se toque, se disfrute, se consienta y que cambie de mente y no se conforme con complacer a su pareja”.

Con su catálogo en mano de productos traídos desde Barcelona y una mente muy

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Foto: Marcela Rodas

abierta atienden a las interesadas en conocer y divertirse más, desde el concepto de que la mujer también tiene derecho a disfrutar el sexo y a experimentar.

Charon afirma que lo que las llevó a hacer esto es la experiencia que ella vivió en España, un país en el que el “Tupper sex” en normal, se hace y nadie se escandaliza. “Hicimos investigaciones en El Salvador y descubrimos que no hay nada, nada de eso, a lo mucho un par de sex shop, que pocas mujeres pueden conocer y tener el valor de visitar”.

Una de las curiosidades que descubrieron es que aun cuando las mujeres se deciden a conocer los juguetes eróticos están pensando en función de su pareja, están buscando elementos que los hagan vibrar y que los satisfagan a ellos más que a ellas.

“Las mujeres no usamos juguetes sexuales por no herir a nuestras parejas y dar una clara declaración de nuestras necesidades de frecuencia, cantidad y calidad de sexo. Si lo plantearan como una ayuda a la satisfacción plena de la pareja, habría más tiempo de estimulación, y eso le permitiría la mujer expresarse de una forma más completa y la relación seria más satisfactoria”, dijo Melany de Flamenco, microempresaria, en relación al tema.

Karla Castro, una universitaria de 23 años, asegura que es inconcebible que un hombre piense que un juguete lo puede sustituir, “porque es un hombre quien nos acaricia, nos toca, nos mordisquea y toca las partes intimas del cuerpo. Un juguete nos puede ayudar, pero no nos va a satisfacer toda la vida”.

Lo que más buscan

Las mujeres que buscan los servicios de Charon y Jacqueline oscilan entre los 20 y 60 años de edad, son de clase media y alta, cada una con un gusto y finalidad diferente.

Las un poco avanzadas de edad adquieren productos solo para ellas, mientras que las más jóvenes adquieren para ellas y para sus parejas. Jacqueline afirma que los grupos que han atendido hasta hoy han sido variados, conformados por mujeres heterosexuales, lesbianas y hombres gay.

“Es bien bonito ver cómo cada mujer disfruta lo que se le muestra, aunque se nota la pena. El desarrollo de cada reunión depende de la confianza que hay entre el grupo de amigas. se ve de todo y se escuchan experiencias vividas, es divertido”, comenta Jacqueline, recordando que han tenido reuniones de hasta tres horas y el “tiempo ni se siente”.

Entre los más buscados están “el Ferrari”, un vibrador que tiene cinco velocidades y diferentes movimientos. No tiene la forma convencional de un pene, sino que es alargado y grueso, parece una banana; es versátil, una mujer lo puede usar como estimulador de clítoris, anal y vaginal. Es unisex.

Entre los vibradores con forma de pene hay de diferentes texturas, tamaños y grosores, al gusto de la clienta.

También son muy demandadas las velas de masaje. En el catálogo de Consiéntete las venden así: “te encenderán tus sentidos con aromas sensuales y te deleitarán además con un cálido aceite para masajear a tu pareja”.

Y si de ingeniárselas se trata, los fabricantes de productos eróticos han creado un estimulador clitórico cuyo sistema de vibración se activa con la música emitida por un reproductor, al aumentar el volumen de la música se aumenta la intensidad y el ritmo de las vibraciones.

dildosHay tintas de sabores para pintar el cuerpo de la pareja y jugar a ser artista y complacerse mutuamente. Hay diversidad de productos que buscan estimular el placer sexual de la mujer.

“¿Quién dijo que una mujer no puede disfrutar, no puede tocarse y jugar con su pasión y sus ganas?”, pregunta Maricela Fuentes, una joven de 25 años que dice ha adquirido algunos productos para su placer.

Y como muchas otras cosas, en El Salvador la adquisición de estos productos eróticos para mujeres tiene un limitante: su costo económico. Del catálogo de Consiéntete lo más barato cuesta 15 dólares y lo más caro 145 dólares.

Otro producto poco conocido

Otro tema poco hablado en la sociedad salvadoreña es la del uso y la promoción de los condones femeninos. Muy pocas mujeres saben de su existencia y de la forma en que se usan.

Karina Fuentes, de 21 años, supo de su existencia hasta hace muy poco en una feria en contra del VIH SIDA que realizaron diversas Oenegés en un centro comercial de San Salvador.

 “¿Usted está activa sexualmente?”, le preguntó una promotora de salud de una ONG, mientras le extendía la mano para entregarle una bolsa morada que contenía 15 condones para mujer.

Karina con una risa picaresca dijo que no. La promotora no le creyó y le dijo, “bueno por si algún día se decide, acá le entrego una bolsa, en la parte trasera del envoltorio están las indicaciones de cómo usarlo”. 

La chica más se tardó en llegar a su casa que en haber abierto uno de los preservativos. Ella dice que una lluvia de preguntas se le vino a la mente ¿Por qué tan grande? ¿Dolerá al ponérmelo? ¿Cómo se usa? ¿Se sentirá placer?

El preservativo para mujeres es un dispositivo con un aro pequeño y otro grande y se coloca en el interior de la vagina.

“Es poliuretano y es más grueso y la sensibilidad es menos en mí (como mujer), claro me cubre hasta la vulva, los labios y completamente todo está cubierto, porque protege muy bien, pero la sensibilidad, el placer disminuye para una mujer”, así describe el condón femenino la doctora experta en VIH del Hospital San Rafael, Zulma Méndez.

De acuerdo con Méndez, promover el uso y conocimiento del condón es una cuestión de empoderar a las mujeres de la sociedad salvadoreña para romper con el mito de que solo el hombre es quien debe usar un condón.

Asegura que es necesario romper con el machismo de la sociedad porque “así nos crían para que otro la domine, otro tome las decisiones por usted, otro diga cuándo, cómo y por qué, cómo quiero, de qué forma quiero y para que usted no diga nada”.

La doctora explica que algunas desventajas del condón femenino es el costo, ya que

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Comparación entre el preservativo convencional y el femenino. Foto:Luis Velásquez

su precio ronda entre los tres y cinco dólares, el tamaño del envoltorio es más grande que el de uno masculino, su uso es más complejo y requiere que la mujer que lo usa se toca y se introduzca sus dedos y “no todas tienen el valor de hacerlo”.

Una de las ventajas es que la mujer que lo desee usar se lo puede poner horas antes del acto sexual y es probable que el hombre ni cuenta se dé que lo está usando; otra, es para el hombre pues él tiene mayor sensibilidad a la hora de la penetración.

Además, dice Méndez, que al usarlo de la manera adecuada es un muy buen método de prevención de embarazos y del VIH.

ContraPunto visitó alrededor de diez farmacias ubicadas en el centro de San Salvador, Mejicanos y Cuscatancingo. La respuesta común fue: no, no tenemos. En algunas los y las dependientas preguntaban si en realidad existían.

Tampoco lo tienen en las Unidades de Salud, en el Instituto del Seguro Social Salvadoreño (ISSS), ni lo reparte el Ministerio de Salud (Minsal). Son oenegés como Pasmo, y la Comunidad Internacional de Mujeres viviendo con VIH (ICW por sus siglas en inglés) capítulo El Salvador, las que se encargan de repartirlos cuando el Fondo Mundial del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) les entrega dotaciones.

Según Guadalupe de Castaneda, de ICW, capitulo El salvador de ONUSIDA, son pocas las entidades que promueven el uso del condón femenino y su aceptación, por lo menos a los grupos que se les ha dado, ha sido buena.

“Entregamos los condones porque queremos que la mujer tenga el poder de decisión en sus manos, para que pueda protegerse, que ya no dependa solo del hombre el hecho de ponerse un preservativo cuando quiera, sino que ella lo pueda usar”, dijo Castaneda.

El uso del condón es promovido como una forma de prevenir el VIH y también para que lo usen quienes ya poseen el virus. Según la doctora Lilian Orellana, de Pasmo, los grupos a quienes se les entrega mayormente son a las profesionales y a las trabajadoras sexuales.

Asegura que se habla más del tema en las zonas urbanas que en las rurales y que se debe a la concepción machista que hay en el país. “Se ve como un agravante que una mujer le diga a un hombre que ella usará el condón, más en la zona rural”, dijo Orellana.

ICW reparte los condones femeninos desde 2011 y si bien es cierto no reparten de manera consecutiva cada mes por la falta del recurso, cada vez que lo hacen reparten cinco mil condones mensuales, sobre todo a mujeres trabajadoras del sexo.

En Argentina, un país de 40 millones de habitantes, donde el Estado distribuyó 39 millones de anticonceptivos de diverso tipo solo en 2010, sin embargo, al igual que en El Salvador, el preservativo femenino no es ofrecido como una alternativa ni tampoco se consigue en las farmacias.

En Brasil, con casi 200 millones de personas, perdió impulso desde 2010 una iniciativa estatal lanzada cuatro años antes por la cual el Estado repartía estos condones que permiten a las mujeres evitar el embarazo y prevenirse del VIH/sida y otras enfermedades de transmisión sexual.

En México, cuya población alcanza los 112 millones, también crece la transmisión del VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida) entre ellas, pero recién ahora el Estado prevé entregarlos en pequeña escala.

Mientras esto sucede en los tres países de América Latina con mayor población y economía, en Perú, con 29 millones de habitantes, solo existe un plan piloto de distribución entre trabajadoras sexuales.

Castaneda de ICW pide al Minsal que incluya en el presupuesto de la cartera de Estado la adquisición de condones femeninos y no solo el masculino y les hace recordar que en este país más del 50 por ciento de la población es femenina.

“Deben buscar la protección de la mayoría de la población y romper con esquemas de que solo el hombre debe protegerse”, demanda.

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